Tiempo Lineal vs. Tiempo Cíclico

Esta nota contiene una reflexión sobre la manera que vemos el tiempo (lineal) en nuestra sociedad, en nuestros pensamientos y acciones, y como es la visión de la cultura Maya sobre el tiempo y la manera en que nos beneficia en nuestra vida.

Muchos de nosotros no tenemos el tiempo o el dinero para viajar a américa central para estudiar con los Mayas. Pero eso no significa que no podemos traer al calendario sagrado Tzolkin a nuestras vidas y alinear nuestros caminos de vida con sus energías. No hay nada que nos impida aprender acerca del calendario, cómo trabaja y vivir con el día a día. De hecho, muchos contadores de días auténticos alientan este estudio personal del calendario: aquellos que insisten que sólo hay una manera de contar los días o que sólo los Ajq’ij están permitidos hacer cartas natales Maya o  lecturas, están malinterpretando a la comunidad ajq’ij. Cualquiera puede estudiar y vivir con el calendario.

En Guatemala, hay maestros espirituales llamados ajq’ijab’ cuyo oficio es llevar la cuenta de los días. Ellos dicen que te lleva varias «vueltas» de un Tzolkin (calendario sagrado de los Mayas o un «año» de 260 días) para que estés lo suficientemente familiarizado con el calendario y que a diario vivas de acuerdo al mismo, y que te lleva años volverte un contaor de días tu mismo. Hay muchos seminarios y y talleres que prometen hacerte un contador de días en un par de semanas, pero a menos que inviertas tiempo y hagas el trabajo que lleva a entender y respetar este calendario ancestral, es posible que no estés en la profunda guía y sabiduría que el Tzolkin ofrece.

Así como cualquier otro cambio importante que quieras integrar en tu vida, ya sea comer más saludable, dormir o reír más, o romper malos hábitos, vivir con el calendario sagrado Tzolkin lleva tiempo, compromiso y práctica. Pero es más que un cambio en el estilo de vida, es un cambio en tu relación y entendimiento del tiempo.

Todo lo que hacemos y la manera en que pensamos se basa en un concepto lineal del tiempo. Nuestras ideas de la vida, éxito y felicidad está atadas a un paradigma no cíclico, no orgánico que por lo regular trabaja en contra de nuestra naturaleza y esencia. En vez de abrazar e integrar el primer ciclo de nuestra existencia (ese periodo de tiempo que llamamos niñez) al siguiente ciclo, y luego al siguiente después, y así sucesivamente mientras crecemos y evolucionamos, nos enseñan fuertemente todos los pilares de nuestra sociedad que «crezcamos» y nos olvidemos de todas las «cosas tontas» que pensábamos y hacíamos de bebés o niños, y después que «maduremos» y olvidemos todas las cosas locas y salvajes que hicimos como adolescentes y adultos jóvenes. Nos han dicho directamente y también a través de mensajes subliminales poderosos, que necesitamos llegar a ciertas metas en ciertas edades, una después de otra e idealmente en cierto órden pre-aprobado por la sociedad entera: universidad, carrera, casarte, tener hijos, tener casa, jubilarse.

De verdad crees que tienes que esperar hasta que estés viejo para hacer las cosas que siempre soñaste? Porqué no empezar en el momento que eres consciente de tus sueños? Y a quién le importa en qué orden vives tu vida?

Quizá sea la razón por la cual llegamos a los 40s o 50s y nos sentimos vacíos. Tenemos «crisis» y gastamos dinero en psicoterapias, productos anti-vejez, libros de auto-ayuda y sanación, o una combinación de estos. Esto es el resultado de un pensamiento social lineal.

Nuestra economía es un espejo de la sociedad: muchos de los productos que usamos están diseñados a ser obsoletos, obligándonos a comprar más en el futuro. La cadena de suministro y los procesos de las líneas de producción, nacidos ambos de la revolución industrial, han tradicionalmente seguido un método lineal en la extracción de recursos naturales, manipulándolos y modificándolos para crear un producto, publicarlo, donde le producto sigue una vida fija en las manos del consumidor que invariablemente termina en un basurero o lo que nuestra economía considera depósitos para esto: ríos, océanos, bosques, atmósfera. Es lineal: de un paso a otro, de una fase a otra, hasta que llega el final, todo en el nombre del progreso e innovación.

Hasta hace poco, la manufactura ha comenzado a experimentar un cambio fundamental de esta forma lineal a un concepto cíclico, originalmente por Michael Braungart y William McDonough, el cual utiliza un paradigma cíclico para traer productos y luego encontrar un nuevo propósito a todos sus ingredientes para otros usos u otros productos, un concepto que la naturaleza misma ha usado desde que las primeras plantas comenzaron su producción de clorofila.

De hecho, toda la naturaleza es cíclica. Nuestro planeta mismo no es un rectángulo, una caja o una línea, es una esfera. Su órbita alrededor del sol es cíclica, los patrones de clima, los cambios de estación, el movimiento de los sistemas del agua y del aire, los ciclos reprodutivos y la evolución de las especies, hast a historias de sociedades humanas y culturas son cíclicas. Los fenómenos astronómicos y celestes que usamos para medir el tiempo son cíclicos, pero nuestra definición y uso del tiempo es lineal.

El tiempo lineal no considera la santidad de la vida como un todo, ubica a la humanidad al tope de una pirámide de prioridades, efectivamente poniendo a todas las cosas vivas y todos los sistemas naturales simplemente como recursos a ser gastados, como sirvientes o servicios para la humanidad. Esto no solo destruye nuestro ambiente sino que lleva a nuestros seres vivientes, y a algunos de nosotros, hacia la extinción, le roba a los niños de una experiencia de vida, niega a todos nosotros el rol significativo de protectores de nuestro planeta y vecinos de otras especies vivientes.

A pesar de lo que los medios de comunicación y la publicidad nos dice, la fama, riqueza y poder no son aspiraciones verdaderas para la vida que muchos quieren hacernos creer, ni tampoco te dan esa profunda felicidad, gozo de vida que todos buscamos. Si nos montamos en ese tren, nos estamos perdiendo de la mas grande y mágica experiencia de vida: vivir en tiempo sagrado.

Esto no significa que todo lo lineal es malo. Hay muchas necesidades para lo lineal en nuestro mundo, cosas simples como manejar en linea recta sino causamos accidentes, transacciones de negocio y/o financieras son generalmente lineales en ambos sentidos: yo compro, tu recibes dinero, las comunicaciones son lineales, la línea en sí es parte de geometría sagrada y uno de los conceptos fundamentales para el arte, la música, matemáticas y literatura, quizá uno de los grandes regalos de la humanidad. Conecta y equilibra, da fuerza y liderea. Pero, aplicado al tiempo, la línea corta su esencia orgánica y cíclica, dejándola sin vida y rígida, negando su potencial: la expresión lineal del tiempo transforma la naturaleza y experiencia propia del tiempo.

Todo lo que necesitas para crear un círculo a partir de una línea es doblar y unir sus extremos. Dobla tu relación con el tiempo un poco. Imagina qué sería vivir en tiempo cíclico, cómo cambiaría tu percepción y experiencia de vida, qué impacto tendría en tus seres queridos y amigos. Como podemos lograr tal cosa ante los complejos estilos de vida que llevamos y el ritmo acelerado de la sociedad? Por dónde comenzar?

No es necesario vender todo e irte a la selva o montaña. Como la gente Maya, podemos vivir en ambos conceptos del tiempo, el ordinario y el sagrado, el lineal y el cíclico. Podemos continuar manejando en línea recta y al mismo tiempo considerar posibles maneras de manejar menos y caminar más, preservar los ciclos de los recursos naturales de los cuales los niños dependen para su futuro. Podemos continuar con nuestro plan de carrera, metas o ambiciones profesionales mientras mantenemos nuestra calidez, inocencia y alegría de nuestra niñez.

De niño vivía alejado de la ciudad, enfrente había un monte, el patio de la casa lleno de árboles, mucho contacto con la naturaleza. Me la pasaba viendo esta naturaleza a detalle, desde insectos, plantas naciendo en primavera, desde el primer botón hasta que se hacía flor, nubes/cielo, recuerdo cuando comenzaba el frío y había a veces nieve en invierno, los vientos de otoño, el calor y lluvias de verano y florecer de la primavera, los diferentes olores de cada estación. Ahora que recuerdo esto, lo más impactante de todo era que podía sentir el tiempo. Tiempo ancestral, eterno, tiempo que existió mucho antes que yo naciera, tiempo que pulsaba de milenios pasados a través de mi tiempo de vida. Este tiempo se siente diferente de las agendas ocupadas con las que los adultos andamos de prisa. Era pacífico, relajante, sin tiempo. Se sentía como lo que el tiempo debía sentirse. Era tiempo sagrado.

A veces que salgo a subir al cerro para hacer ejercicio, por lo regular hay mucha gente pero hay tramos donde no hay personas, no hay ruido, y vuelvo a sentir ese tiempo sagrado, ancestral. Igual lo he sentido cruzando el río usumacinta en una pequeña lancha, deslizándose suave en el agua, sintiendo brisa o viento ligero, viendo árboles y selva que de seguro han estado por años en el mismo lugar.

Será que se necesita este silencio y tranquilidad para sentir el tiempo, especialmente el tiempo sagrado?

Quizá si, pues nuestras vidas están llenas de metas, tareas, responsabilidades, cubiertas de capas de aparatos electrónicos, música, televisión, radio. Quizá por eso no vemos el tiempo sagrado, pasamos nuestro estado despierto en tiempo lineal, el tiempo sagrado está ahí pero estamos muy ocupados para darnos cuenta de el, mucho menos, disfrutarlo.

No importa cuantos años pasen, cuanta tecnología inventemos, cuantos productos se manufacturen, o cuanto conocimiento y habilidades acumulemos, el tiempo sagrado no cambia. Es el mismo tiempo que los Olmecas, Toltecas, Mayas y otras culturas ancestrales del mundo sabían. Es el tiempo que los bebés y niños sienten antes de enseñarles cómo ser adultos. En vez de honrar su tiempo sagrado, se los negamos, lo acortamos.

Hay estudios recientes sobre desarrollo de niños que están reconociendo la extraordinaria «elasticidad» y potencial del cerebro de un recién nacido, en sus primeros 6 meses de vida, un bebé saludable que nace en cualquier cultura puede aprender cualquier idioma conocido por la humanidad. Los bebés también tienen una capacidad extraordinaria de pensar con su cerebro completo, es después que aprenden a pensar y actuar linealmente, enfocándose en una sola tarea o pensamiento a la vez. Quizá este sea un secreto para salirse del camino de tiempo lineal: mantener tu mente joven e inocencia de niño!

Requiere nuestra conciencia darse cuenta del tiempo? Si no fuéramos conscientes de nosotros mismos, aún tendríamos el concepto de tiempo? Cómo nuestro sentido del tiempo afecta nuestro desarrollo y evolución? Está nuestro paso y experiencia a través del tiempo directamente relacionado con la conciencia y que significa realmente?

Ahora que ya tengo mas «experiencia» (por no decir que estoy mas viejo) puedo ver ciclos dentro de ciclos, patrones que se repiten. Este es mi tiempo sagrado, tiempo cíclico personal, que debo honrar si voy a completar mi camino de vida. Piensa en el tuyo. Ves ciclos, patrones? Si no los ves, puedes mirar más profundamente. Serán diferentes a los míos y de todos los demás, pero están ahi.

Cada fase de la vida, cada camino alrededor del Sol que hacemos, nos enseña algo, algo mágico y maravillosos que podemos guardar. Hechos fundamentales de la vida como el nacer y morir se re-definen por completo en el contexto de tiempo cíclico y sagrado, en vez de una línea única finita que corre de nacimiento a muerte, terminando con la expiración de todos nuestros esfuerzos, experiencias, memorias y sabiduría, nuestra existencia toma un significado mucho más profundo como participantes en una danza sin tiempo de la humanidad.

Se requiere de una conciencia o atención plena activa y siempre presente sobre cuales aspectos de nuestra vida podemos traer hacia el tiempo sagrado y cuales debemos mantener en tiempo lineal. Y es una elección personal profunda, ya que todos vivimos vidas diferentes y llevamos estilos de vida diferentes. Cada uno de nosotros debería crear y tener la experiencia nuestra propia metamorfosis en la relación con el tiempo, esta es la gran oportunidad que el calendario sagrado Tzolkin nos ofrece. Todos podemos ser mariposas.

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Una respuesta

  1. Iliana

    Gracias por compartir. y hacer mas fácil y agradable el camino.

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