En esta nota comparto, lo que me ha tocado conocer sobre el significado de los 4 elementos de la naturaleza y cómo conocer sus cualidades en nosotros y como equilibrarlos. Es una herramienta de conciencia para ver si estamos en equilibrio.
Tanto en la cultura Tibetana como en la cultura Maya manejan no sólo los 4 elementos más conocidos sino 5 elementos (tierra, fuego, agua, aire y espacio), éstos se consideran la sustancia de todas las cosas, todo el universo está compuesto de estos elementos así como también el ser humano y la naturaleza. Los nombres de los elementos son simbólicos y se refieren a cualidades y modos de acción. Estar en equilibrio con los elementos nos trae armonía en nuestra vida. A continuación les comparto la descripción de los elementos a partir de enseñanzas que he recibido de estas 2 culturas, es la misma en ambas, con el fin de que reconozcas un equilibrio o des-equilibrio en tu vida, tomes conciencia y hagas un ajuste.
Tierra
La tierra es la base de nuestra vida ordinaria, en la visión chamanica del mundo, la tierra es el centro, tanto en representaciones gráficas como en la experiencia. La mayoría de las cualidades elementales de la tierra son intuitivas: pesada, sólida, conectada, segura. La tierra tiene gravedad, puede ser rica y fértil cuando está en armonía con los demás elementos, es decir, cuando hay suficiente calor, humedad y buena ventilación. También puede ser fría, árida y áspera si no hay suficiente agua, y estéril y sin vida si le falta aire.
Cuando en nosotros la tierra está equilibrada nos sentimos estables, firmes, confiados, no somos demasiado pesados ni demasiado ligeros, estamos arraigados en nuestra experiencia, no es fácil que perdamos el equilibrio ni el contacto con lo que es importante, cuando sabemos algo no perdemos el conocimiento, nuestra fe es estable, nuestras intenciones no son fácilmente desviadas por el impulso y nuestros esfuerzos son consistentes, somos responsables y podemos valernos por nosotros mismos, la dimensión más elevada de este elemento es el arraigo en nuestro ser puro.
Si hay demasiada tierra en nosotros, todo nos cuesta trabajo, somos lentos y perezosos, estamos embotados, apagados, demasiado sólidos, incapaces de movernos, nuestro pensamiento es pesado, literal y falto de creatividad. El exceso de tierra puede dar como resultado depresión o inmovilidad o la resignación en nuestras profesiones, relaciones o prácticas espirituales. Entonces se hace difícil realizar cambios, nos identificamos con los problemas y éstos parecen ser muy sólidos, nos agrada dormir, intentamos meditar pero nos quedamos dormidos, y después, al despertar, tendemos a olvidar nuestros sueños parcial o totalmente. Un exceso de tierra puede hacer que estemos callados todo el tiempo o que una vez que empecemos a hablar no podamos parar. Llegar tarde a citas o ser puntuales al minuto pueden ser expresiones del elemento tierra. El aspecto negativo de la tierra es la ignorancia.
Si tenemos poca tierra, no tenemos ancla, somos volátiles, divagamos o estamos agitados, no podemos completar lo que empezamos y entonces nos sentimos desarraigados e insatisfechos, no nos sentimos en casa en ningún lado, siempre estamos buscando algo,,fuera de nosotros, que nos establece y nos haga sentir seguros.
Agua
El agua en equilibrio es la aceptación de las situaciones, el gozo y satisfacción. Cuando el elemento agua está en equilibrio nos sentimos a gusto con nuestra vida y con nosotros mismos. Podemos fluir y movernos con facilidad en nuestro entorno como en las situaciones y relaciones de la vida. El agua en la experiencia personal es la realidad de ser, es la alegría de estar vivo que es algo innato más que algo que dependa de circunstancias externas. Cuando estamos conectados con el gozo del elemento agua, se manifiesta hacia afuera, tendemos a estar contentos con la gente que conocemos y los lugares a donde vamos. Disfrutamos de la vida.
La alegría se pierde cuando sufrimos a causa de nuestra mente dual: cuando juzgamos algo como bueno o como malo, entonces la buscamos afuera, creyendo que estaremos a gusto de nuevo una vez que encontremos una pareja nueva, un trabajo nuevo, la riqueza, un grado o título académico, el reconocimiento o aquello en lo que estemos enfocados en ese momento. Pensamos que la felicidad se encuentra en el tener y el hacer, en lugar de en el ser.
Cuando una persona tiene mucha agua, se vuelve muy emocional y sentimental, o a veces sentirse demasiado cómoda. El exceso de comodidad significa dejar resbalar las responsabilidades y flotar por la vida, significa estar perdido en el confort, perder presencia, sentirse satisfecho en situaciones que deberían ser modificadas, o carecer de productividad. Tiende a dejar de luchar cuando cuando algo resulta difícil. En la mediación reduce la claridad, es un tipo de pasividad que hace difícil lograr completar tareas y gozar de los frutos (no es pesadez). Nos perdemos en la emoción, que estamos constantemente agitados por las olas de los sentimientos, demasiado sensibles a estados emocionales pasajeros. Más que estar atascados en la comodidad del elemento agua, estamos atascados en la marea de las emociones.
El tener muy poca agua da como resultado la incomodidad con nosotros mismos, la falta de alegría y de bienestar en compañía de los demás. Aún si estamos enraizados en tierra, es una solidez árida sin placer ni apreciación. En la meditación se manifiesta como incomodidad interna y perdida de gozo en la práctica espiritual, la práctica se vuelve estéril y árida.
Las prácticas que desarrollan aspectos positivos del agua son prácticas activas, el desarrollo del amor y de la compasión. Si el corazón no está involucrado, la práctica espiritual puede volverse sólo un proyecto de la mente.
Fuego
El fuego es la intuición, el entusiasmo y la exaltación, el fuego en equilibrio da como resultado iniciativas inspiradas, alegría en el trabajo y logros. El fuego está relacionado con un gozo y alegría que son diferentes al gozo del agua que es más bien de aceptación y satisfacción. El gozo del fuego está relacionado con el entusiasmo y con el goce en el cuerpo, el gozo de las experiencias del despertar. El aspecto positivo del fuego es la capacidad de crear, de iniciar proyectos en todos los niveles y lograr aquello que la creatividad puso en movimiento.
Las personas con mucho fuego se agitan con facilidad, las cosas sencillas provocan su irritabilidad, y pueden reaccionar de manera impulsiva, estallando, sin pensar, con palabras y ademanes de enojo. Al carecer de paciencia o tolerancia, pueden sentirse molestas frente a temas de religión, de raza, de filosofía, pueden llegar a molestarse por cómo se sienten o hablan los demás. Dado que el fuego es lo opuesto a la tierra, el exceso de fuego da como resultado una falta de arraigo. Hay mucho movimiento rápido e inestabilidad. Si además del excesos de fuego hay falta de agua, la incomodidad y la inquietud pueden ser persistentes, para una persona así es difícil quedarse sentada por más de 5 minutos, siempre hay algo que hacer. El silencio y la quietud le pueden resultar molestos. Tiene dificultad para dormir. Hablan mucho y rápido, antes de que hayan terminado de articular una idea les surge la siguiente, todo les viene a la mente de manera continúa. En la meditación vienen pensamientos rápidamente y son difíciles de controlar. Surgen constantemente nuevas ideas que parecen demasiado importantes para hacerlas a un lado. Hay falta de tranquilidad, de paz, y demasiada agitación e inquietud.
Cuando no hay suficiente fuego, hay falta de energía, no hay inspiración para hacer cosas, o hay dificultad para encontrar gozo y alegría en una acción, práctica o actividad. La cosas se vuelven rutina, hay falta de vitalidad, no se disfruta el trabajo, no hay entusiasmo, nada nuevo surge, la vida puede ser un ciclo de existencia rutinaria y trabajosa. Si hay a su vez mucho aire, la persona puede tener mucho movimiento pero es repetitivo y poco creativo, puede ser intelectualmente aguda pero incapaz de crear a partir de lo que aprende.
Aire
El aire está relacionado con la curiosidad, el aprendizaje y la flexibilidad del intelecto. El aire es el elemento que conlleva el cambio y cuando esta desarrollado, podemos transformar lo negativo en positivo, el odio en amor, los celos en apertura, la codicia en generosidad, el orgullo y el egoísmo en paz. En su aspecto más avanzado esta la sabiduría que todo lo logra. El aire lo conecta todo, tiene que ver con todo tipo de comunicación. Como prana, el elemento aire permea todas las cosas y todos los lugares, es la energía esencial de la existencia.
Cuando el aire esta en equilibrio,las inquietudes y las preocupaciones dan paso a lo siguiente, se encuentra una solución, el aire en equilibrio nos permite ser flexibles. Si las cosas no van bien, aún podemos apreciar otros aspectos de la existencia, puede haber malas noticias y al mismo tiempo un cielo hermoso. El aire permite que la mente se mueva en nuevas direcciones, que veamos las cosas desde perspectivas diferentes y esto permite la acumulación de conocimiento y entendimiento. Que tan pronto podemos transformar negatividad de la ira, la depresión, la irritación en algo positivo, depende de que tan desarrollado tengamos el elemento aire.
Cuando hay mucho elemento aire, las cualidad de tierra y agua son deficientes, por lo tanto hay poca estabilidad y satisfacción, nos es difícil perseverar, si estamos en algún lugar queremos estar en cualquier otro, es difícil aceptar las cosas tal como son, encontrar y conectarse con la comodidad con aquello que es. Podemos estar nerviosos, preocupados, volátiles o incapaces de enfocarnos, la felicidad da paso a la infelicidad cuando encontramos aún una pequeña negatividad. La determinación cede ante la incertidumbre, la creencia se pierde fácilmente. No hay gravedad interna por lo que las influencias nos arrastran de un lado a otro.
Cuando hay poco elemento aire, es fácil quedarse atascado y es difícil hacer cambios, cuando surge una inquietud, ésta permanece allí. Cuando se presenta una preocupación simple se quea en nuestro interior.
El elemento aire también es prana que guía a la mente, razón por la cual se recomiendan movimientos físicos y posturas para controlar al elemento de manera que éste sea un apoyo para experiencias particulares. Cuando el aire está perturbado, es difícil para la mente concentrar, surgen demasiadas preguntas y hay necesidad de plantear las, cuando hay demasiado aire es difícil experimentar el vacío de la base de todas las cosas porque la mente y la energía se disparan hacia todos lados, atraídas hacia la claridad y la manifestación.
Si tenemos una deficiencia de tierra y agua estaremos dominados por aire o fuego o ambos, lo que dará como resultado una falta de estabilidad y una agitación excesiva.
Espacio
Todo surge del espacio, existe en el espacio y se disuelve en el espacio, en nosotros este elemento se manifiesta como la conciencia despierta. La experiencia es lo que surge en la conciencia despierta, como el contenido de la conciencia despierta. Cuando el elemento espacio está equilibrado hay suficiente lugar en nuestra vida, podemos albergar cualquier cosa que surja, hay suficiente tiempo, suficiente capacidad emocional y suficiente tolerancia. Toda la experiencia tiene cabida, no estamos disociados de la experiencia ni atrapados por completo en ella. En lugar de perseguir el contenido de la experiencia estamos más arraigados en nosotros mismos. Una persona con espacio en equilibrio puede trabajar de tiempo completo, tener una familia, cuidar un hogar, meditar, emprender prácticas espirituales y dar cabida a todo. Hay suficiente espacio para todo.
Cuando hay mucho elemento espacio, estamos flotando en el espacio, y no podemos conectarnos con los contenidos del espacio, es decir, con los demás elementos. Simplemente perdemos conexión, puede haber una pérdida de razón de ser y viene una depresión porque tenemos una conexión superficial con la vida. El exceso de espacio da como resultado una falta de conciencia despierta, una falta de presencia, estamos perdidos y perdemos el contacto. Una persona con mucho espacio va a la deriva, no le importa su trabajo, se distancia de sus hijos, su cónyuge es sólo un compañero de habitación, le da igual si se llevan a cabo las tareas o no, no hay suficiente enfoque.
La falta de espacio nos hace estar dominados por cualquier cosa que surja, todo nos parece sólido e impenetrable, los problemas pequeños pueden parecernos muy grandes, el tener muy poco espacio facilita que otro elemento predomine y hace más factible que éste determine nuestras acciones. Una persona con falta de espacio no puede soportar el trabajo, se le hace demasiado, los hijos son una molestia, no hay tiempo para los amigos, no hay tiempo para cocinar, y no hay manera de relajarse.
Por lo regular nos identificamos con nuestra situación externa: trabajo, relaciones, intereses, cuerpo, etc. Esto es identificarse con el contenido del espacio, con la experiencia en lugar de con el que experimenta. Entonces, cuando perdemos alguna de estas cosas, nos sentimos perdidos, la relación cesa, el trabajo termina, nos mudamos a otro lugar y decimos que estamos perdidos, estamos a medio camino y no sabemos quién o qué somos.
Qué hacer para desarrollar los elementos
La clave es conectar con las cualidades de cada elemento ante un desequilibrio de uno o más elementos, por ejemplo:
- Aire: ejercicios de movimiento, Yoga, respiración, ejercicios que separan el prana puro del impuro, ve a un lugar donde haya viento, o un lugar donde haya aire fresco y llévalo hacia tu interior, siente su libertad e inteligencia, interioridad sus cualidades, el aire eleva al espíritu, el ánimo, así que conéctate cuando te sientas decaído o deprimido. El aire es ligero, libre, penetrante. Cuando te atasques en un altercado, en una depresión, o en una perspectiva estrecha o limitada, conéctate con la flexibilidad del aire. Escapa de la prisión de los hábitos mentales conectándote con el aire y vuela por encima del condicionamiento negativo.
- Fuego: cuando tengas tiempo libre acostúmbrate a encontrar un lugar soleado, una banca tibia, si no hay sol, siéntate cómodamente frente al fuego, y si no puedes ninguna de estas, siéntate frente a un calentador o estufa, pon atención en lo que sientes: el calor en tu piel, la relajación, y lleva el calor hacia adentro de tu piel, por tus canales del cuerpo, siente el calor circular tu cuerpo, el calor de la sangre. Cuando no te sientas inspirado, o,estés aburrido, o apagado, conéctate al fuego, cuando estés trabajando un hábito, tendencia negativa, quémalos en el fuego, usa tu mente para llevar fuego a las áreas de tu cuerpo que están enfermas o heridas, utilízalo para purificar la zona. Cuando te sientas débil e inseguro, conéctate con el fuego para recibir su fuerza y visión creativa, si te sientes fatigado o poco inspirado recurre al fuego para fortalecer tu voluntad.
- Tierra: ten contacto con la tierra, descalzate, tírate a la tierra o pasto, ve a un lugar natural donde haya una sensación intensa de las cualidades de la tierra y siéntate en el suelo. Donde estés, siente la tierra debajo de ti. La próxima vez que te sientas poco firme, disperso, inseguro o débil, si pierdes el equilibrio en tus relaciones, en el trabajo o en tus procesos internos, decide inmediatamente sentirte firme, enfocado, sólido y equilibrado mediante tu conexión con la tierra. Utiliza el ambiente natural para desarrollar estas cualidades positivas.
- Agua: Si vives cerca del mar, de un lago, de un río o estanque, acércate a el, sino estas cerca de ninguno de ellos, simplemente presta atención al agua en tu regadera o al agua que bebes. Si te molesta una situación, una fiesta, una cita de negocios, si te sientes torpe, tenso, agitado entonces esta disminuida el agua. Recuerda estas situaciones, pero en ese momento, siente lo reconfortante que es el agua, cuando gozas el agua, deja que los sucesos se desarrollen mientras te quedas en paz en tu interior y la próxima vez que te encuentres en una situación que te haga sentir molestia, ser demasiado crítico, preocupado o agitado, conéctate con el agua, el gozo de sentir el agua.
- Espacio: expande, mira al cielo, sube una cima y de ahí observa el panorama claro y amplio. Disuelve nudos apretados, ira, temor, deseo, preocupación, abre bien tus ojos ante el espacio que ves amplio, el cielo, relájate, inhala el espacio infinito que entre en ti y toda negatividad se hace pequeña en ese espacio grande y se disuelve. El espacio da cabida a todo, siente el espacio, que lo tienes para que tu puedas dar cabida a todo, no dejes que esta práctica sea sólo un ejercicio conceptual, lleva a tu interior la experiencia del espacio vacío, encuéntralo en ti mismo, y descubre que eso eres tu.
El uso de los elementos en la práctica espiritual
Se pueden ver en 3 niveles:
- De manera externa, donde se ven vía nuestros sentidos: el agua que bebemos, la tierra en que vivimos, el fuego que nos calienta, el aire que respiramos y el espacio por donde nos movemos, pero también son los espíritus vinculados con los elementos.
- El aspecto interno de los elementos son las energías de los elementos más que sus formas, en el cuerpo son son las energías físicas que bombean sangre, digieren comida y encienden neuronas, pero también son energías más sutiles en las que se basan y dependen nuestra salud.
- La dimensión secreta de los elementos existe más allá de la dualidad y por lo tanto es difícil describirla en palabras o lenguaje el cual divide la,experiencia en objetos separados. Esta dimensión sutil se refiere a la luz radiante del ser, las cinco luces puras, aspectos de la luminosidad que son el fundamento de todo.
Estas 3 dimensiones están separadas sólo conceptualmente, es un error pensar que lo externo, interno y secreto están divididos.


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